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Yemen en las garras del olvido

12/09/2017

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Yemen en las garras del olvido

 

 

La omisión actual sobre la gravedad del conflicto en la República de Yemen en las prioridades de las agendas de Organismos Internacionales y la deportación en los portales de la mayoría de los canales informativos responde a la dificultad que implica dilucidar e interpretar orígenes, causas y consecuencias de la guerra en Yemen por la conjugación de factores geo-estratégicos económicos, políticos y religiosos. La República del Mashreq árabe, atravesó el largo S. XX entre el proceso de descolonización británica; las pretensiones de Arabia Saudita de anexionarla; la guerra civil que llevó a la secesión entre Yemen del Norte y del Sur; la cleptocracia del presidente pro-occidental Alí Saleh; el viraje hacia el socialismo del bice-presidente Ali Salim Al Beith y la llegada del actual presidente (provisorio) Mansur Hadi como actor endeble frente a un estado frágil, lo que había comenzado como una guerra tribal se convirtió en la Gran Guerra versión 2.0 en Oriente Medio. De eso se trata, de omitir, de excluir y de confinar la foto que puede catapultar el precario statu quo en la zona más candente, allí dónde converge el Mar Árabigo; el estrecho de Ormz; el estrecho de Bab el Mandeb; el golfo de Adén; el Mar Rojo y el canal de Suez, ruta del petróleo dónde transitan diariamente más de 3,4 millones de barriles diarios. La tragedia yemení abarca un proceso histórico largo, pero la radicalización del conflicto se meneó al compás de los principales acontecimientos mundiales. Enmarcado históricamente, la post-2da. Guerra mundial asoció a Yemen junto a Egipto, Siria, Libia, Jordania y Arabia Saudita en la “Liga árabe” cuyos objetivos se unificaron cuando la formación del Estado de Israel (1948) hizo estallar la ira en la región frente al conflicto territorial con Palestina generando el apoyo incondicional de los estados árabes. Pero en Yemen fuerzas endógenas tensaban la relación, en el año 1967 la guerra fría trasladó sus inquietudes capitalistas hacia el Norte conformando La República Árabe de Yemen del Norte y por otro lado el socialismo asociada al separatismo nacionalista-independentista junto a los Frentes para la Liberación del Sur Yemen Ocupada y Nacional (FLSYO y FN) formando la República Popular Democrática de Yemen del Sur.

 

Fin del orden en Yemen


El efecto cascada de la disolución de URSS provocó la globalización de los intentos separatistas como también acentuó no sólo las diferencias étnicas sino también las religiosas en zonas donde el chiismo y sunnismo islámico capitalizaban intereses territoriales y políticos luego de la Revolución Islámica en Irán (1979). Paradójicamente la unificación de Yemen en 1990 suscitó la endeblez del PSY (Partido Socialista yemení) sin el tutelaje de la Unión Soviética como también la solidez del Norte que comenzaba a recibir con beneplácito los nuevos aires de un nuevo orden global bajo la hegemonía norteamericana y el fortalecimiento del atlantismo para configurar nuevas fronteras en Europa del Este, Asia y África.  Toda catástrofe bélica se apropia de personajes, Yemen no fue la excepción,  Alí Abdullah Saleh político y militar de orientación shiita del clan Sanhan, rama de otra tribu más amplia Hamadan y perteneciente al Partido General del Pueblo presidió en 1978 Yemen del Norte sobreviviendo políticamente a la unificación, la guerra civil, el asesinato (2004) del líder Husein Al-Huti fundador de la rama chií hutí pero no pudo contener la embestida de la Primavera Árabe 2011. Las gerontocracias cuestionadas por jóvenes reaccionarios socavaron el poder político de Alí Saleh cuando decodificaron las intenciones vitalicias que aspiraba como gobernante. Las fuerzas rebeldes asestaron contra la omnipotencia de Saleh tomando el Palacio presidencial y atentando contra la vida del presidente y varios funcionarios. Exiliado y asilado en Arabia Saudita, Saleh abriría la caja de pandora que milenariamente había sido custodiada por una historia velada y mal interpretada. 
 

La cara invisible: Civiles mutilados, violados, hambreados y enfermos.

 

Lo más dramático todavía no ha sido expuesto. En Yemen coexisten las dos ramas más importantes del Islam, aproximadamente 55% de población con tendencia islámica sunnita y 45 % zaydista, si bien la mayoría los reconoce como chií, son una familia que lidera una tribu que predica la variante zaydista del chiismo,  es uno de los estados más pobres del planeta con una población de aprox. 27 millones ubicado en el puesto 165 según el índice de Desarrollo Humano en función de su PIB entre los más pobres dentro de los 196 países, la falta de alimentos y el efecto pinza para desproveerlos de provisiones vitales y medicamentos generado por los árabes para acorralar a los hutíes y las tribus zaydistas ha elevado las alarmas desde ACNUR ya que más de 3 millones de yemeníes abandonaron su país, pero los que no tienen otra opción que resistir pensando que la muerte acecha día a día soportando la peor crisis humanitaria frente a la vulnerabilidad por la falta de alimentos y medicamentos y donde 2,2 millones de infantiles sufren malnutrición aguda y otros 400 mil de malnutrición grave,  lo que conduce a Yemen a padecer el peor brote de cólera, las cifras actuales rondan en 5 mil casos diarios de cólera y casi todos los distritos están afectados por la epidemia. La escalada del conflicto incomoda: Arabia Saudí bombardea e Israel observa sigilosamente el comportamiento de Irán su acérrimo enemigo, de manera que si prospera la continuidad de la guerra y se dilata las posibilidades de la paz en Yemen el peligro se reflejará en los otros actores que puedan utilizar este conflicto para desempolvar antiguos resquemores. Si bien el mundo está centrado en las provocaciones entre los EEUU y Corea del Norte, detrás de ellos existe el juego de alianzas que devendrá en la futura guerra mundial. La desestabilización de la zona entre los estados sunníes y lo chiíes -arco amplio que se despliega desde Pakistán hasta el Líbano- ha dejado grietas importantes dónde se ha logrado filtrar células pequeñas pero letales como AQPA y Daesh provocando la exasperación  en los iraníes al observar que los hutíes capean la tormenta. Los ataques aéreos de los saudí han provocado la expansión de una nube de polvillo que dificulta la visualización del enemigo esfumando la visión clara del conflicto que arrasa con las poblaciones civiles, amenaza la estabilidad regional, desestructura las alianzas oportunistas contra el Daesh en la guerra en Siria/Irak y propicia otra excusa para romper con los juramentos “hipocráticos” de la no proliferación y utilización de armas nucleares. La conclusión mitológica: El Lebiatán y el Shaitán agazapados desean mantener a Yemen bajo las garras del olvido.

 

 

 

*Analista en Política Internacional/Prof. en Historia.

 

 

 

 

 

 

 

 

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