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Yemen en las garras del olvido

12/09/2017

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Represalias y principios de reciprocidad configuran parte de las fundamentaciones que el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Serguéi Lavrov adujo en pos de las compulsivas expulsiones de diplomáticos estadounidenses y otros países. La ciudad emblemática rusa, San Petesburgo (Leningrado durante la URSS) fue elegida como epicentro de los numerosos deportados erigiéndose como mensaje subliminal al elegir esta ciudad – Leningrado- dónde nació Valdimir Vladimírovich Putin, redoblando la apuesta de manera simbólica ante las posibles sanciones económicas que EEUU tiene preparado en un contexto de tensas relaciones diplomáticas globales. Los casos de envenenamiento de Sergei Skripal y su hija Julia en la ciudad de Salisbury se alistan en una agenda muy cargada de otras muertes de ex – espías tales como: Alexander Litvinenko (2006); Vladimir Kara-Murza (2015-2016); Alexander Perepilichny (2004); Anna Politkovskaya (2012); Karina Moskalenko (2008/Alemania) como también el envenenamiento del candidato a la presidencia de Ucrania en el año 2004 Victor Yuschenko, todos en diferentes circunstancias con utilización de distintos elementos altamente contaminantes como el mercurio y otros agentes químicos, tácticas reconocidas de la ex KGB. Resulta muy complejo el actual entramado diplomático en el que se encuentra la Federación rusa contra los EEUU y estados de la UE luego de la contundente victoria en las urnas de V. Putin. Un abanico de posibilidades que parten de interrogantes pueden colaborar para descifrar tal desorden, algunos de ellas: Las purgas políticas rusas de numerosos ex – espías rusos han sido monitoreadas con anterioridad al hecho de Skripal ¿Por qué no fueron develadas antes?; ¿Qué incidencia tienen los negocios de empresarios norteamericanos adeptos al partido republicano conjuntamente con agentes del servicio de inteligencia rusa vinculados a V. Putin?; ¿Qué certeza tiene Gran Bretaña para endilgar al gobierno ruso la responsabilidad del ataque con el agente neurotóxico si todavía continúan las investigaciones?

Puente de espías

El título del film de Steven Spielberg “Puente de espías” que revitalizó las negociaciones entre la Unión Soviética y EEUU por el intercambio de prisioneros en el contexto de la guerra fría es oportuno para graficar la idea que actualmente se trate de otro puente que se está construyendo en torno al escándalo Skripal. A escasos meses de comenzar el Mundial de Futbol en Rusia las acciones conjuntas de algunos estados que son históricamente potencias futbolísticas como el Reino Unido; Alemania; Francia; España y otros, comparecen ante la oprobiosa expulsión de diplomáticos como lobistas de una campaña de desprestigio que mudará en pocos meses como patrocinadores de la copa mundial. La aldea global pronto olvidará los actuales resquemores entre las diplomacias para huronear el flameo de las banderas de los países que hoy se encuentran en esta encrucijada. Mientras la Ley del talión es utilizada tanto por británicos como por rusos, EEUU aprovecha el río revuelto para realizar un viraje en política exterior al designar a John Bolton como asesor de la seguridad nacional Y Mike Pompeo como jefe diplomático de los Estados Unidos, marcando de esta forma el acento en el pensamiento político “realista” de la administración Trump en torno a políticas de guerras preventivas en política exterior con el objetivo de reemplazar el caos por el orden a través del Caos controlado. La vuelta de la política realista de la era Nixon-Kissinger nos retrotrae a los tiempos de Paul Wolfowiz –alma del pentágono- en la era de G. W. Bush, el cuál consideraba imperioso el desarme de Oriente Medio y la no negociación con líderes iraquíes. En el caso de John Bolton y Mike Pompeo proponen  escenarios similares centrados en guerras preventivas contra Corea del Norte e Irán siguiendo las normas clásicas de la “política realista”: creer en la guerra y la agresión como condición natural de las relaciones internacionales y la pragmática fórmula de amigo-enemigo.

Mundial de guerras.

Los últimos movimientos significativos en la agenda norteamericana estuvieron centrados en diferentes guerras: guerra diplomática -contra Rusia- guerra comercial -contra China- guerra anti-acuerdo -contra Irán-. Trump profundizó el aislacionismo contra China por la sencilla razón que sus cuentas resultan deficitarias en la balanza comercial, a tal efecto el mandatario estadounidense asestó con paquetes arancelarios de tendencia proteccionistas sobre el acero y el aluminio en pos de generar una guerra comercial. Esta acción que intenta demonizar a China pronto la beneficiará indirectamente en un contexto en el que Xi Jinping aspira a transformarse en el líder aperturista luego de  reuniones cumbres con diferentes líderes mundiales, entre ellos el presidente norcoreano Kim Jong -  Un. Por otro lado la guerra con Irán por el acuerdo nuclear está centrada en las acciones de los flamantes funcionarios Bolton y Pompeo en arremeter contra el estado persa considerado como un actor que puede desequilibrar la región aún a sabiendas que los nacionalistas iraníes se han empeñado en desplazar del poder político a Hasan Rohani. Enmarcados dentro de una nueva “Guía de Planificación Defensiva” GPD, el objetivo concreto del Pentágono es embestir contra todo aquello que se considere nuevas amenazas, para lograr el único fin perseguido: el equilibrio de poderes en la región. Por último la guerra diplomática entre Trump Y Putin aparece como una “cadena de favores”, si todos los servicios prestados por Rusia en la campaña y ascenso de Trump al poder fueron exitosos, todo parece señalar que la actual campaña de desprestigio hacia V. Putin también tendrá exitoso resultado, no en el ascenso al poder de Putin logrado por motus propio, sino en una campaña de gratuita publicidad a nivel mundial de una Rusia experta en espionaje generando en el colectivo imaginario la vuelta de los ex – agentes de la KGB como corolario de una nueva guerra fría que se transmitirá por las pantallas cuando la pelota del mundial comience a rodar transformándose automáticamente en un mundial de televidentes espías atrapados en el gran montaje que tanto Rusia como los Estados Unidos han gestionado.

Twitter: @raquelpozzitang

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