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Yemen en las garras del olvido

12/09/2017

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Somalia sometida por Al - Shabaab

 

 

La República Federal de Somalía antigua colonia italiana y británica actualmente considerada como el ejemplo de “estado frágil” en el marco global, ubicada geo-estratégicamente en el “Cuerno de África” comparte frontera con Etiopía; Yibuti y Kenia, países limítrofes que no pueden regodearse de mejores condiciones sociales, económicas, políticas y DDHH, como también limita con el Golfo de Adén y el Océano Índico.

 

Más de tres décadas de guerras civiles han generado en Somalia un estado cuya fragilidad institucional determina el dominio de los clanes los cuáles sustituyen  las administraciones locales y de justicia por mecanismos de representación indirecta en los parlamentos. Los intentos de reconciliación nacional han sido infructuosos, el proceso de consolidación de un régimen democrático, republicano y constitucional es una utopía por los numerosos obstáculos que deben enfrentar y que requieren una mirada retrospectiva.

 

A partir del derrocamiento de Mohamed Siad Barre en enero de 1991, Somalia se ha transformado en estado endeble por varias razones: el enfrentamiento interno de clanes,  sub-clanes (Hawiye; Daarood; Isaaq; Dir; Rahanwhayn; Digil/Mirifle) y antepasados relevantes para las familias-clanes somalíes tales como: Samaal  (nobleza  dedicada al pastoreo nómade, los Hawiye y los Dir) y Saab (nobleza sedentaria que trabajan de la agricultura son los antepasados  de los Digil/Mirifle); el proceso independentista de Puntlandia y Somalilandia (autoproclamada República en 1991); las esperanzas fallidas con el presidente electo en febrero 2017 Mohamed Abdullahi Farmajo; la acción del grupo yihadista Al-Shabaab (ala radical del Consejo de Tribunales Islámicos); el tráfico de personas hacia el mar mediterráneo; la piratería en el golfo de Adén o Golfo de Somalia y la imposibilidad de obtener efectiva ayuda humanitaria para paliar los efectos de la peor sequía producida en el año 2017 (calificada de esa manera por ACNUR) conforman una estructura trágica con consecuencias nefastas hasta la actualidad.

 

 

Al – Shabbab y la piratería somalí en el Golfo de Adén

La República Federal de Somalía considerada como “estado fallido” -desde la concepción  occidental- es arrasada por las tragedias mencionadas sumado a la pérdida de cultivos y animales de la población  y la violencia radical de las milicias de Al – Shabaab que obturan el acceso de alimentos y medicamentos.  

 

Al-Shabaab (Harakat al Shabaab al Mujahideen/Movimiento de jóvenes combatientes por el Islam) se consolida como rama islamista por desprendimiento de la Unión Africana –Al Itihaad, con cosmovisión religiosa del wahabismo- cuya radicalización violenta deviene de las guerras inter-estatales en el Cuerno de África, sobre todo con el desplazamiento de la  población etíope.

 

La imposición de la Yihad (concepción occidental sobre la expansión del Islam a través de la denominada Guerra Santa) a principios del S. XXI potencia sus fuerzas a partir de la formación del Estado Islámico en Iraq y Siria ya que Al – Shabaab actuaría como una contra – fuerza yihadista y un tentáculo de Al – Qaeda en épocas de Osama Bin Laden y Aymann al Zawahiri consolidándose definitivamente como rama de Al – Qaeda a partir del año 2012 con fuerte pertenencia a la rama sunní salafista.

 

La inestabilidad política y la diversificación social generaron condiciones óptimas para engrosar las filas de sus ejércitos. En sus comienzos se trataba de una minúscula milicia que pronto capitalizó miles de muyahidines debido a la ausencia del Estado y la proliferación de niños huérfanos que fueron adoctrinados, extendiendo de esta forma las zonas de influencia de Al – Shabaab hacia el sur de Somalia como también el control de  las aguas del Océano Índico donde se producen ataques continuos de piraterías sobre todo en el Golfo de Omán hacia el Golfo de Adén en el Estrecho de Al – Mandeb con circulación por el Mar Rojo. La zona de influencia de la piratería somalí comenzó a reducir a partir del año 2015, el área de riesgo debido a varios factores, entre ellos, el costo que significa generar estos asaltos a cientos de  millas mar adentro, con la necesidad de un despliegue importante lejos de la costa y con buques que transitan la región dotados de seguridad privada como los guardias armados en la mayoría de los mercantes que navegan la zona.

 

Podemos observar en los mapas suministrados por ejércitos.org la reducción del área de influencia en los años referenciados en la cartografía.

 

 

Aniquilamiento de la esperanza

Los conflictos entre el GFS (Gobierno Federal de Somalía) y Al-Shabaab se intensificaron con la llegada de combatientes yihadistas rezagados del ISIS desplazados  de Siria e Irak. La ayuda de AMISON si bien es sumamente importante no logra neutralizar el avance de las fuerzas islamista.

 

El control de las  áreas rurales en las regiones de Bay, Gedo, Baja Shabelle y Juba Medio obliga a los pobladores a desplazarse por el embate de las milicias por los atentados suicidas, la utilización de explosivos improvisados y otras formas de destrucción en ataques selectivos para imponer presencia a través del terror y forzar a niños y jóvenes a unirse a sus filas. Los niños/niñas soldados conforman una buena parte del ejército forzados a realizar todo tipo de tropelía.

 

Las calles de Mogadiscio son el reflejo de una sociedad destruida por los constantes bombardeos y sometidos a la barbarie política de la corrupción inter-clanes sobornados a través de  financiamiento externo cuyos intereses radican en la perpetuidad del conflicto en Somalía. Con una población de 14,5 millones de habitantes, Somalía está ubicada en el puesto 190 por volumen de PIB per cápita. El bajo nivel de vida responde a la fragilidad de sus instituciones, la corrupción y el centro operacional del grupo extremista Al-Shabaab. Ninguna de las carreteras están libradas del monitoreo constante de las fuerzas tribales que responden a los yihadistas o  clanes que son opositores a Al-Shabaab y que aspiran al control de la zona. De un lado y del otro gravan con impuestos el transporte de alimentos, agua y medicamentos por lo que se transforma inviable la llegada de cualquier ayuda humanitaria.

 

El gobierno central sólo controla parte de las zonas urbanas como es el caso de Mogadiscio, la diáspora somalí ha requerido la necesidad de firmar planes tales como el Plan Nacional de Desarrollo para fomentar la re – construcción de infraestructuras con el fin de reducir la extrema pobreza que devienen no sólo de las guerras inter-clanes; el terrorismo; las sequías cíclicas sino también de los desastres naturales.

 

Otros factores para tener en cuenta son los diferentes tipos de financiamientos del terrorismo,  en Somalía se financian no sólo de la piratería en el Golfo de Adén y venta de armamentos sino también de la comercialización del Khat -planta con propiedades psicotrópicas- que proviene de Etiopía y Kenia y que constituyen un ingreso económico importante. La Catha Eulis –Khat-  denominada “cocaína africana” u “hojas del paraíso” es potente y adictiva -puede derivar desde brotes de euforia a delirium tremens- y  se exporta hacia estados europeos.

 

 

Desplazamientos y diáspora

Con la llegada de combatientes somalíes desde Yemen el territorio se transforma en un panorama dantesco sobre todo entre Mogadiscio y Afgooye. Pobreza, analfabetismo y la imposibilidad de cualquier contención institucional transforman a los jóvenes en reclutas de los grupos extremistas que pululan en África, desde Boko Haram; Al-Mourabitoun; Mujao o Al-Qaeda; Daesh; Al-Shabaab y El Talibán utilizando la marginalidad para transformarlos en muyahidines.

 

La guerra es contra todos, el eclecticismo de los fundamentos dificulta la posibilidad de ordenar la multiplicidad de causas de la actual situación en Somalia que exporta la incuria hacia las fronteras. Desbordado el campo de refugiados  Dadaab en el límite con Kenia agoniza luego de 27 años de funcionamiento. En el desierto al noreste de Kenia, Dadaab acoge a los desesperados somalíes que logran llegar con vida luego de travesías de asaltos, violaciones, ira de los soldados, hambre, sed y enfermedades. Los que superan todas las adversidades llegan en las peores condiciones humanitarias al campo de refugiados que no puede ni siquiera alimentarlos durante los primeros diez días por el colapso y la carencia de todo, sólo les pueden asegurar un poco de seguridad.

 

Los tres campos Dahagaley; Hagadera e Ifo están integrados territorialmente y forman Dadaab, el campo de refugiado más grande del mundo, el más sufrido en la tribulación constante de acotados sectores que dedican abúlicos  espacios para concientizar que se siga fagocitando embriones dentro de otras células que ya tienen estructuras sólidas como Boko Haram; Al-Shabab y otros en África.  

 

 

Más de 2,6 millones de personas conforman el conjunto de  desplazados según los informes establecidos por The Humanitarian Country Team  quienes conjuntamente con ONG; ONU y otros,  planifican estrategias para dar respuestas a la crisis humanitaria que atraviesan los somalíes.

 

 

 

 

 

 

En Somalía  la corrupción corroe todas las esferas institucionales, sin embargo se destaca a nivel internacional el papel de las tropas de la Unión Africana –Amisom- en los intensos esfuerzos por el restablecimiento de la paz, pero las intenciones del grupo islamista de establecer un califato basado en la ley islámica o Sharia agudiza la situación. Somalía padece además, inseguridad alimentaria, lo que podría desembocar en una grave crisis de hambruna generalizada. Agencias de Naciones Unidas han constatado datos asegurando que aproximadamente 4,6 millones de personas estarán en aguda situación de emergencia alimentaria y que podría ascender a fines del presente año.